El Profeta
El Profeta ¿Soy una arpa para que la mano del poderoso me toque, o una flauta para que su aliento me pase?
Un buscador de silencios soy yo, y ¿cuál tesoro he hallado en los silencios, el que puedo repartir con confianza?
Si éste es mi dÃa de cosecha, ¿en cuáles campos he sembrado la semilla, y en cuáles estaciones olvidadas?
Si ésta de veras es la hora en que levanto mi farol, no es fuego mÃo que quemará adentro.
VacÃo y oscuro será el farol que levanto,
Y el guardián de la noche lo llenará con aceite y también lo encenderá.
Esto dijo con palabras. Pero habÃa mucho en el corazón que se quedaba sin decir. Porque él mismo no podÃa decir su secreto más profundo.
Y cuando entró en la ciudad todo el pueblo salió para reunirse con él, y le gritaban como si tuvieran una sola voz.
Y los mayores de la ciudad se adelantaron y dijeron:
No nos deje.
Un mediodÃa ha sido en nuestro crepúsculo, y su juventud nos ha dado sueños para soñar.
Ud. no es desconocido entre nosotros, tampoco huésped, sino nuestro muy amado hijo.
