Almas muertas
Almas muertas La majestuosa prestancia del general le dejó admirado. Llevaba una bata de raso guateado de espléndido color púrpura. La mirada franca, el rostro viril, bigotes y enormes patillas ya grises, cabello recortado en la nuca, cuello grueso por detrás, de ésos a los que se acostumbra a llamar de tres pisos o tres pliegues, con una arruga en medio; en resumen, se trataba de uno de esos bizarros generales que tan abundantes fueron en el famoso año 12.