Diario de un loco
Diario de un loco ¡No está mal! ¡No está mal! ¡Pero callémonos!…
"Papá también me acaricia a menudo. Además me dan café con nata. ¡Ah, ma chère! He de decirte que no encuentro nada en los grandes huesos, bien pelados, que come Polkan en la cocina. Los huesos sólo son buenos cuando provienen de alguna cacerÃa y a condición de que no hayan chupado ya el tuétano. También está muy bien mezclar algunas salsas, pero sin verduras ni especias. Pero no hay cosa peor que esa costumbre que tiene la gente de dar a los perros migas de pan hechas bolitas. Siempre, durante las comidas, algún señor empieza a triturar las migas de pan con sus manos, que Dios sabe qué porquerÃas habrán tocado antes, y te llama después para meterte entre los dientes esa dichosa bolita. Rechazarlo resultarÃa descortés; asà es que no tienes más remedio que comértela a pesar del asco que te infunde… "
¡Voto a mil diablos, qué tonterÃa! ¡Como si no hubiera nada mejor sobre qué escribir! Veamos si en la otra carilla hay algo más interesante.
"Me place mucho informarte de todo cuanto ocurre en nuestra casa. Creo que ya te hablé del señor más importante de la casa, al cual SofÃa llama papá. Es un hombre muy raro… "