Historias de San Petersburgo
Historias de San Petersburgo –Estoy dispuesto a afeitar a vuestra merced dos veces por semana, o incluso tres, sin rechistar –contestó Iván Yákovlevich.
–¡Quiá! Déjate de bobadas, amigo. A mà me afeitan ya tres barberos, y lo tienen a mucha honra. Conque haz el favor de contarme lo que estabas haciendo allÃ.
Iván Yákovlevich se puso lÃvido… Pero el suceso queda a partir de aquà totalmente envuelto en brumas y no se sabe nada en absoluto de lo ocurrido después.