Las Veladas de Dikanka
Las Veladas de Dikanka Tenía casi quince años cuando pasó a la segunda clase, donde, en lugar del catecismo abreviado y las cuatro reglas de aritmética, empezó a ocuparse del catecismo superior, el libro de los deberes del hombre y los quebrados. Pero al ver que cuanto más se adentra uno en el bosque más leña encuentra y al recibir la noticia de que su padre había pasado a mejor vida, al cabo de dos años decidió abandonar el colegio y, con el consentimiento de su madre, ingresó en el regimiento de infantería de P***.