Las Veladas de Dikanka
Las Veladas de Dikanka Te mando ropa interior, cinco pares de calcetines de hilo y cuatro camisas de lienzo fino. También quiero hablarte de otro asunto: como has alcanzado ya una elevada graduación, como bien sabes, y como has llegado a una edad en la que es necesario que te ocupes de tu hacienda, no veo ninguna razón para que sigas en el servicio activo. Yo ya soy vieja y no puedo vigilar como es debido tu propiedad; además, tengo muchas cosas que comunicarte personalmente. ¡Ven pronto, Vániuska! En espera de tener el placer sincero de verte, te saluda tu afectuosa tía
Vasilisa Tsuchevska.
En nuestra huerta han crecido unos nabos tan extraordinarios, que más que nabos parecen patatas.
Una semana después de recibir esa carta, Iván Fiódorovich escribió la siguiente respuesta:
Estimada tía Vasilisa Káshporovna: