Sab

Sab

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Estás tan poco acostumbrada a padecer —la dijo después—, que el menor contratiempo hallando indefenso tu corazón, se posesiona y le oprime. ¡Oh, Carlota! Aun cuando la desgracia que sin razón has temido llegase a realizarse, ¿deberías abandonarte así cobardemente al dolor? Si Enrique fuese mudable, pérfido, ¿no tendrías bastante orgullo y fortaleza, para despreciarle, juzgando poco digna de tus lágrimas la pérdida de un corazón inconstante?

Carlota desenlazó sus brazos de los de Teresa con un movimiento convulsivo, y pintose en sus ojos un triste sobresalto.

—¡Qué! ¿Intentas acaso prepararme? ¿Me has engañado al asegurarme que me amaba? ¿Has conocido tú también su mudanza? ¿La sabes? ¡Dímelo, oh! En nombre del cielo, ¡dímelo, cruel!

—No, pobre niña —exclamó Teresa—, ¡no! No he conocido otra cosa sino que serás desgraciada, no obstante tu hermosura y tus gracias, no obstante el amor de tu esposo y de cuantos te conocen. Serás desgraciada si no moderas esa sensibilidad, pronta siempre a alarmarse.



👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker