Sab

Sab

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¡Sab!

El mulato la tomó por la mano y haciéndola sentar sobre las piedras de que acababa de levantarse, postrose de rodillas delante de ella.

—¡Bendita seáis Teresa! Habéis venido como un ángel de salvación a dar la vida a un infeliz que os imploraba; pero yo también puedo daros en cambio esperanza y consuelo: nuestros destinos se tocan y una misma será la ventura de ambos.

—No te comprendo, Sab, —contestó Teresa—; he venido a este sitio porque me has dicho que dependía de ello tu felicidad, y acaso la de otros: respecto a la mía, no la deseo ni la espero ya sobre la tierra.

—Sin embargo, al hacer mi dicha haréis también la vuestra, —la interrumpió el mulato—; un acaso singular ha enlazado nuestros destinos. ¡Teresa! Vos amáis a Enrique y yo adoro a Carlota: vos podéis de ese hombre, y yo quedaré contento con tal que no lo sea Carlota. ¿Me entendéis ahora?

—Sab, —repuso con melancólica sonrisa la doncella—, tú deliras seguramente: ¿yo puedo ser, dices tú, la esposa de Enrique?

—Sí, vos podéis serlo, y soy yo quien puede daros los medios para conseguirlo.

Teresa le miró con temor y lástima: sin duda creyó que estaba loco.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker