Sab

Sab

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Marchose en seguida y las niñas, regocijadas con la proximidad de la viajata, le siguieron saltando.

—Estaré contigo dos o tres días en Cubitas —dijo Enrique a su amada—, me es forzoso marchar luego a Guanaja.

—Apenas gozo el placer de verte —respondió ella con dulcísima voz—, cuando ya me anuncias otra nueva ausencia. Sin embargo, Enrique, soy tan feliz en este instante que no puedo quejarme.

Pronto llegará el día —repuso él— en que nos uniremos para no separarnos más.

Y al decirlo preguntábase interiormente si llegaría en efecto aquel día, y si le sería imposible renunciar a la dicha de poseer a Carlota. Mirola y nunca le había parecido tan hermosa. Agitado, y descontento de sí mismo levantose y comenzó a pasearse por la sala, procurando disimular su turbación. No dejó sin embargo de notarla Carlota y preguntábale la causa con tímidas miradas. ¡Oh, si la hubiera penetrado en aquel momento!… Era preciso que muriese o que cesase de amarle.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker