Sab
Sab Enrique evitaba encontrar los ojos de la doncella, y se había reclinado lejos de ella en el antepecho de una ventana. Carlota se sintió herida de aquella repentina mudanza, y su orgullo de mujer sugiriole en el instante aparentar indiferencia a una conducta tan extraña. Estaba junto a ella su guitarra, tomola y ensayó cantar. La agitación hacía flaquear su voz, pero hízose por un momento superior a ella y sin elección, a la casualidad cantó estas estrofas; que estaba muy lejos de sospechar pudiesen ser aplicables a la situación de ambos:
Es Nice joven y amable
y su tierno corazón
un afecto inalterable
consagra al bello Damón.
Otro tiempo su ternura
pagaba ufano el pastor;
mas ¡ay! que nueva hermosura
le ofrece otro nuevo amor.
Y es Nice pobre zagala
y es Laura rica beldad
que si en amor no la iguala
la supera en calidad.
Satisface Laura de oro
de su amante la ambición:
Nice le da por tesoro
su sensible corazón.
Cede el zagal fascinado