Poesia
Poesia de una piel, fueron los dioses
remuneradores justos,
245a un bajel que pisa inmóvil
un Mediterráneo enjuto
con los suspiros de un sol
bien le deberán coluros.
Tus bordes beso, piloto,
250ya que no tu quilla buzo,
si revocando su voz
favorecieres mi asunto».
Dando luego a sus deseos
el tiempo más oportuno,
255frecuentaron el desván,
escuela ya de sus cursos.
Lirones siempre de Febo,
y de Dïana lechuzos,
se bebían las palabras
260en el polvo del conducto.
¡Cuántas veces, impaciente,
metió el brazo, que no cupo,
el garzón, y lo atentado
le revocaron por nulo!
265¡Cuántas, el impedimento
acusaron de consuno,
al pozo, que es de por medio,
si no se besan los cubos!
Orador, Píramo, entonces,