Cuentos de Italia
Cuentos de Italia Cuando los tres llegan a la altura de la puerta, calla la música, las voces se hacen más quedas, varias figuras se levantan…
- Buenas noches, camaradas! -saluda el alto. Y una decena de voces contestan alegres, amistosas:
- Buenas noches, Paolo, camarada! ¿Vienes a vernos?
¿Quieres un vaso de vino?
- No… ¡Se agradece!
La madre, luego de un suspiro, comenta:
- A ti también te quieren mucho todos los nuestros.
- ¿Los nuestros, donna Filomena?
- Eh, no te rÃas!… Que no está hablando contigo una mujer extraña a su pueblo… Todos os quieren: a ti y a él… El alto toma del brazo a la muchacha y dice:
- Todos, y además ésta… ¿Verdad?
- Sà -confirma quedo la muchacha-. Desde luego… Entonces la madre rÃe bajito:
- !Ay, hijos mÃos! Os oye una, os contempla y cree: sÃ, vosotros viviréis mejor que vivimos nosotros…
Y, juntos Ios tres, desaparecen en una calle de la ciudad, estrecha, arrugada y deslucida como la manga de un traje viejo, muy usado ya…