Mis confesiones

Mis confesiones

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Observé, que por caminos y senderos transitaban unas formas grisáceas y vacilantes que, con la alforja a cuestas y el bastón en la mano, se alejaban, con la cabeza gacha, sin premura, pero a paso sostenido. Sin duda alguna aquellas gentes eran apacibles, reflexivas, confiadas y francas. Se reunían en bandadas, observaban los campos, rezaban en silencio, trabajaban; sostenían sosegadas pláticas con el ermitaño, o con el hombre sesudo cuando lo había; luego volvían a disgregarse y se encaminaban a otra parte, siguiendo los caminos sin abandonar su tristeza.

Había entre ellos ancianos y mozos, mujeres y niños, que parecían congregarse al conjuro de una misma voz. Había en aquella peregrinación incesante una fuerza que me atraía y me impresionaba, como si ofreciera algo a mi espíritu. Aquel movimiento perenne y dócil me sorprendía de un modo extraño, tras un período de existencia sedentaria.

Era como si la tierra, descuajando al hombre de su seno, le hubiese prescrito:

—¡Ve! ¡Pregunta! ¡Aprende!

Y el hombre iba, obediente y sensato; inquiría, escudriñaba, aguzaba el oído y volvía a emprender la marcha.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker