Mis confesiones
Mis confesiones VAIS a permitirme que os relate mi vida; ello no os ocupará mucho tiempo, y es bueno que conozcáis mi historia.
Soy lo que se ha dado en llamar una mala hierba: un ser ilegÃtimo y repudiado. Nadie conoció a mis padres; me abandonaron en una heredad de los LosseÃ, en la aldea de Sokol, distrito de Ibrasnogeinsky. Mi madre —o tal vez otra mujer— me dejó en las gradas de una capilla, donde estaba enterrada la antigua señora de Lossef. Danil Vialof, el jardinero, me encontró. Llegado al parque muy de mañana, descubrió, envuelto en unos trapos, un niño que se agitaba bajo la custodia de un gato de color de humo. Era yo.
Vivà en casa de Danil por espacio de cuatro años, pero como su familia era numerosa, alimentábame como podÃa. Cuando no encontraba qué comer, rompÃa en gritos hasta que me quedaba dormido con el vientre vacÃo.
