Mis confesiones

Mis confesiones

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—He cometido tantos pecados como puede cometer un hombre: me encuentro al mismo nivel vuestro, que es lo que perseguíais; pero no quiero quedar debajo.

—¡No acierto a comprender lo que quieres demostrarme con eso! —contestóme—. Te digo sencillamente que setenta y dos rublos anuales no bastan para sostener una casa y no estoy dispuesto a permitir que gastes la dote de mi hija. ¡Reflexiona! Te consta que soy más inteligente que tú. Por lo que toca a tu ecuanimidad, eso no es más que el odio que me tienes. Esa virtud no nos servirá de nada ni a ti ni a mí; todos somos santos hasta que nos tienta el diablo.

Me contuve por Olga, y no lo molí a golpes por eso.

No tardó mucho en conocerse en la aldea ese desacuerdo con mi suegro. Las gentes empezaron a mirarme con menos hostilidad. Como era dichoso, mi carácter se había temperado mucho; Olga tenía también excelente corazón. Me propuse entonces ser bueno con los colonos; aplicaba la indulgencia cuanto me era posible; les ayudaba y encubría sus depredaciones. Una aldea es como un vaso de cristal, y todos saben lo que hace el vecino. Esa conducta mía irritaba a Titof:

—¿Quieres sobornar otra vez a Dios?

Me resolví a abandonar el despacho. Dije a mi esposa:


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker