El Viento en los sauces
El Viento en los sauces —Supongo que harás grandes viajes —dijo el Ratón de Agua, cada vez más interesado—. Meses y meses sin ver tierra firme, las provisiones que se acaban y el agua racionada, en Ãntima comunión con el inmenso océano y todas esas cosas, ¿no?
—Nada de eso —dijo con toda franqueza el Ratón de Mar—. Esa vida que describes no es para mÃ. A mà me va el comercio costero, y rara vez pierdo de vista la tierra. Y los buenos ratos que uno pasa en tierra me atraen tanto como navegar. ¡Oh, esos puertos del Sur! ¡Su olor, sus luces nocturnas, su encanto!
—Bueno, quizá hayas elegido lo mejor —dijo el Ratón de Agua, aunque no muy convencido—. Entonces cuéntame algo de tus andanzas costeras, si te parece bien, y del bagaje de bellos recuerdos que un animal de espÃritu puede esperar traerse de vuelta a casa para solazar su vejez al amor del fuego; pues te confieso que mi vida me parece hoy un poco estrecha y limitada.