El Viento en los sauces
El Viento en los sauces —¡Oh, qué tonto eres, Topo! —gritó el Sapo—. ¡Lo has estropeado todo!
—Topo —dijo el Tejón con su tono seco y tranquilo—, creo que tienes más sentido común en tu dedo meñique que otros animales que yo me sé en todo su corpachón. Lo has hecho estupendamente, y empiezo a tener grandes esperanzas puestas en ti. ¡Bravo, Topo! ¡Qué listo eres!
El Sapo estaba verde de envidia, sobre todo porque no tenÃa la menor idea de qué era aquello tan inteligente que habÃa hecho el Topo; pero afortunadamente para él, antes de que pudiera ponerse a refunfuñar y exponerse al sarcasmo del Tejón sonó la campanilla de la comida.
Fue una comida sencilla pero sustanciosa: alubias con tocino y pastel de macarrones. Cuando acabaron, el Tejón se instaló en un sillón y dijo:
—Bueno, ya sabemos lo que nos espera esta noche, y probablemente acabaremos muy tarde, de modo que me voy a echar una siestecita ahora que puedo.
Y diciendo esto se tapó la cara con un pañuelo y pronto estuvo roncando.