El Viento en los sauces
El Viento en los sauces El escritor llevaba tiempo aquejado de mala salud, y tras la aparición de este libro abandonó su trabajo en el Banco de Inglaterra y se retiró a vivir en el campo. Aunque su matrimonio no fue precisamente feliz (hombre de gustos sencillos, parece que no soportaba el esnobismo de su mujer), la mayor desgracia de su vida fue sin duda el suicidio de Alastair en Oxford (se arrojó delante de un tren) cuando le faltaban dos días para cumplir veinte años. Los Grahame pasaron luego largas temporadas en Italia y finalmente se instalaron en Pangbourne, Berkshire, donde vivieron casi completamente aislados del mundo. Después de El viento en los sauces, el único producto literario de su autor digno de mención fue su edición del Cambridge Book of Poetry for Children (1916).
Kenneth Grahame murió en Pangbourne a los 73 años de edad. Su primo Anthony Hope (el autor de El prisionero de Zenda) escribió para él el siguiente epitafio: «A la hermosa memoria de Kenneth Grahame, marido de Elspeth y padre de Alastair, que pasó el Río el 6 de julio de 1932, dejando a la infancia y la literatura una de las mayores bendiciones de todos los tiempos».
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