El materialismo historico y la filosofia de Benedetto Croce
El materialismo historico y la filosofia de Benedetto Croce Crítica de Paolo Milano en el «I. C. S.» de septiembre de 1929. Milano distingue en la obra de De Man dos aportes: la masa de observaciones psicológicas sobre las fases de desarrollo, las desviaciones, las reacciones contradictorias del movimiento obrero y socialista en los años recientes, una sagaz colección de datos y documentos sociales; en suma: el análisis de la evolución reformista de las masas obreras, de un lado, y de los grupos patronales, de otro, es rico y satisfactorio; y la discusión teórica de ese análisis debería producir la «superación del marxismo» (exactamente, para De Man, el «repudio» del marxismo). Para De Man, la filosofía de la praxis, que es en su fondo mecanicista y racionalista (!), se halla superada por las investigaciones recientes, que han asignado a las concatenaciones racionales solamente un lugar, en modo alguno el más considerable, en la serie de los movimientos de los actos humanos. A la reacción mecánica (!) de la dialéctica marxista, la ciencia moderna (!) la ha sustituido victoriosamente (!) por una reacción psicológica cuya intensidad no es proporcional (?) a la causa actuante. Para Milano: «Está claro ahora que cualquier crítica a la concepción marxista de la historia conduce automáticamente a considerar el contraste entre interpretación materialista e interpretación idealista y a asignar, en sustancia, una prioridad al ser o al conocer». De Man ha eludido este problema o, mejor dicho, se ha detenido en la mitad del camino, declarándose partidario de una concepción de los hechos humanos como generados por «motivos psicológicos» y «complejos» sociales, o sea que De Man se halla influido por la psicología freudiana, sobre todo a través de las aplicaciones a las doctrinas sociales, intentadas por Adler. Observa Milano: «Se sabe, además, cuán frágil terreno es la psicología en las investigaciones históricas, tanto más equívoco en las indagaciones del tipo de las que hablamos. Los fenómenos psicológicos se prestan a veces a ser considerados como tendencias volitivas o como hechos materiales; entre estas interpretaciones opuestas oscila De Man: de ahí que evite tomar posición en el punto crucial de la contradicción. Un lector sagaz juzgará que el origen del trabajo de De Man es preferentemente psicológico: nacido de una crisis de desconfianza y de la comprobación de la insuficiencia de las doctrinas marxistas integrales para explicar los fenómenos que se habían ofrecido al autor durante su menudo trabajo político. No obstante las óptimas intenciones, el tenor del libro no supera esta documentada y movida comprobación, ni logra una refutación teórica en el plano adecuado y con el vigor “necesario”». Y concluye: «Una nueva prueba la proporciona el último capítulo, en el cual el trabajo querría concluir con la recomendación de una conducta política práctica. De Man, evitando igualmente los dos extremos de una táctica de toma del poder y de un apostolado exclusivamente idealista, aconseja una educación genérica de las masas, y con ello se coloca fuera del socialismo, al cual, sin embargo, se había declarado fiel e iluminado partidario en toda la obra».