Las maniobras del Vaticano
Las maniobras del Vaticano La Contrarreforma sofoca el desarrollo intelectual. Creo que en ese desarrollo podrían distinguirse dos corrientes principales. Una tiene su culminación literaria en Alberti[58]: es la que dirige la atención a eso que es «particular», al burgués como individuo que se desarrolla en la sociedad civil y que no concibe una sociedad política más allá del ámbito de lo «particular»; está ligada al güelfismo, que se podría llamar un sindicalismo teórico medieval. Es federalista sin centro federal. Para las cuestiones intelectuales se confía a la Iglesia, que es el centro federal de hecho por su hegemonía intelectual y también política. Es necesario estudiar la constitución real de las Comunas, es decir, la actitud concreta que los representantes tomaban hacia el gobierno comunal: el poder duraba poquísimo (a veces, sólo dos meses) y en ese tiempo los miembros del gobierno eran sometidos a clausura, sin mujeres; era gente muy burda, estimulada por los intereses inmediatos de su función (consultar sobre la República Florentina el libro de Giuseppe Lensi, Palazzo della Signaría, donde se presentan muchas anécdotas sobre esas reuniones de gobierno y la vida de los señores durante la clausura).