A orillas de rÃo Rogue
A orillas de rÃo Rogue A partir de este momento, el rÃo se ensancha, se refrena, se ramifica en esteros de aguas poco profundas con lecho pedregoso, que se prodiga en barras o compartimientos. Su furia está definitivamente extinguida, su humor y maneras totalmente cambiados. Se torna pintoresco y pastoral al pasar ante las granjas de los indios y las humildes cabañas de los pescadores. Semeja dirigir una sonrisa a sus orillas, que a última hora parecen abandonarle, y con calma, elegantemente, se hunde en busca de un postrero y definitivo refugio, al borde de la Costa de Oro, en las inmensidades infinitas del mar.
