Arizona

Arizona

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Grieve bebe siempre —declaró ella con desdén—. Es su vida; el aguardiente es su aliento. Nunca pasa media hora, salvo cuando duerme, sin que deje lo que está haciendo para entrar y salir y volver con esa tosecilla peculiar del que acaba de beber. Muchas veces se emborracha hasta quedarse como un leño; eso es lo mejor, pues entonces le puedo acostar, pero cuando sólo está medio borracho, entonces… ¡oh! Entonces es… ¿qué le puedo llamar? —estalló con vibrante pasión—. ¡Una bestia que me araña, que me arranca los vestidos, que me pega! ¡Una fiera! ¡Un negro!

Ames sintió el hervor de su sangre. No se atrevió a bajar la vista hacia ella y miró a lo lejos, entre los pinos, las nubes doradas que se amontonaban sobre las montañas. Oía la respiración violenta de Lany.

—¿Está usted segura de que no exagera un poco? —preguntó por fin.

Ella se desprendió de su brazo.

—¡Mire, Ames!, —y rápidamente se desabrochó y levantó la manga, exponiendo un brazo blanco y redondo cuya belleza estaba acompañada por la señal negra y azul de unos dedos—. ¡Mire! —continuó, y se abrió la blusa para mostrar en la curva del hombro un oscuro cardenal—. ¿Exagero? ¿Quiere que le muestre las señales de sus puntapiés?

Ames maldijo en voz baja.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker