Arizona
Arizona Por entre los claros de los pinos veÃa la verde ladera, los reflejos del sol sobre el rÃo, la amplia cañada y las montañas negras con coronas de oro y blanco, las nubes inflamadas por la puesta de sol.
—¡Pobres muchachos!, —soliloquiaba Ames—. ¡Tan inocentes como dos ángeles…! ¡Señor, qué mujer! ¡Igual que Nesta, aunque no se parezca en la cara! Quisiera que no me hubiera besado. Si yo tropiezo con una mujer igual, hará de mà lo que quiera… Siempre estoy metiéndome en conflictos… Mis sentimientos pueden más que mi cabeza… Y, no cabe duda, tendré que matar a ese negro bastardo de Crow Grieve.