Arizona
Arizona —Debéis de ser Nesta y tú, entonces. Siempre se me olvida que sois también mellizos, aunque os parecéis como dos gotas de agua.
—SÃ, Cappy, pero yo soy muy inferior a Nesta. —¿Dónde está esa muchacha? Mis pobres ojos me duelen de ganas de verla.
—Pues pronto se te curarán —dijo Rich—, porque viene detrás de nosotros, más furiosa que una gallina mojada.
—¿Furiosa? ¿Qué le pasa?
—Nada. Que ha estado en casa de los Snell. Se ha hecho Ãntima amiga de Lil Snell desde el invierno pasado. A mà me gusta Lil y me parece muy bien, pero, de todas maneras, no quiero que Nesta se quede allà mucho tiempo, y he ido a buscarla.
Sam se volvió a mirar el camino.
—Ya viene, y me parece que será mejor que me ausente hasta que la alegréis un poco —dijo.
—Llévate mi caballo y suéltalo en el prado —dijo Rich.
Cappy registró el sendero con los ojos.
—Allà veo algo —dijo por fin—. Pero, si es Nesta, viene muy despacio.
—Tiene ojos de halcón, Cappy. Me ha visto y no quiere llegar hasta que me vaya… Ya empezaba a temer que te hubieras muerto. ¡Cuánto me alegro de que hayas venido!