Arizona
Arizona —Poco durante un par de dÃas; luego, al llegar a la espesura, la mejor que pudiera desear un jinete.
—Me parece, Ames, que la Providencia de los ladrones de caballos te envió a mÃ. Heady conoce todo este paÃs desde la serranÃa del Huracán al Norte, pero no podÃamos hacer cálculos por el Sur, porque nunca ha estado allÃ… ¿PodrÃamos vender los caballos al otro lado del cañón?
¿En Arizona? ¿Caballos mormones? Podemos vender mil sin que nadie nos pregunte una palabra.
—Amos, ¿tenemos comida para dos semanas? —preguntó Brandeth al cocinero.
—Con algo de carne, podrÃamos alargarla hasta tres.
—Atiende aquÃ, Heady —dijo Brandeth al despabilado mormón—. ¿Dices que este campamento es nuestra base y que está a un dÃa de camino del sitio en que Morgan tiene los caballos?
—Sà y es el mejor escondrijo que conozco —afirmó el mormón—. Muy pocas veces pasa nadie por aquÃ.
—Si decidiéramos irnos por el Sur en lugar de por el Norte, ¿nos desviarÃamos mucho para volver aquÃ?