Arizona

Arizona

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—No necesito a nadie, señorita. Sólo quería darle a Joe su tabaco. Lo dejo aquí; usted es testigo.

—Yo respondo de su destino —replicó Ester, riendo.

—¿Cómo están las cosas en Yampa?

—Bastante movidas —dijo Jed con una carcajada—. Demasiado para mí.

—¿Movidas? ¿Quiere usted decir que ha habido riñas? —Un par de ellas, de las buenas. Pero me refería al juego en casas de Bosomer. Quise entrar yo también, pero no pude. Clive Bannard y su partida están en el pueblo cargados de dinero.

—Mejor para usted, entonces, Jed —replicó Ester. Volvió a su habitación y se dedicó asiduamente a la costura, que esperaba la llegada de algunas cosas de Yampa. Pero su mente trabajaba con la misma actividad que sus dedos, y sus oídos escuchaban con atención cuanto ocurría en el vestíbulo. Oyó a Gertrudis decir a los dos muchachos:

—Aquí tenéis vuestros caramelos. Papá ha traído una escopeta para ti, Ronald, para cuando dejes de hablar mal.

—¡…! Eso es peor que si no la hubiese traído —gritó Ronald.

—Y aquí hay una porción de chismes para Brown.

—¡Chismes! ¿Qué es?

—Dice: «Anzuelos y sedales de Brown».


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker