Arizona
Arizona —Algo asà como que si Fred no estaba complicado, no será nada para Ames matar al jefe de la cuadrilla y darles a otros un susto tal que no se atrevan a acercarse a Yampa en toda su vida. Pero si Fred está metido en ello, será más grave. Oiga las mismas palabras de Arizona: «DÃgale a Ester que si Fred, borracho o de otra manera, ha sido arrastrado a esta canallada, yo dejaré su nombre limpio, de un modo u otro».
—¡Dios mÃo! ¿Cómo podrá? ¿Qué más ha dicho? —tartamudeó Ester.
—Nada más. Se marchó —concluyó Joe con frialdad.
—¿Se lo ha contado usted a mi padre?
—SÃ, ahora mismo. No se ha preocupado mucho, sin embargo. Se está convirtiendo en un verdadero ranchero, ¡……! Y esto me recuerda, señorita Ester… ¿SabÃa usted que su papá le ha ofrecido a Arizona hacerle socio suyo en este rancho?
—No, no lo sabÃa.
—Pues, sÃ; y ese ¡……!, vaquero lo ha rechazado.
—¡Rechazado! —repitió Ester.