Arizona
Arizona »—Quien sea. Supongo que usted es Clive Bannard…
»Pero Bannard se asustó tanto que ni siquiera pudo decir su nombre. Luego Barsh Hensler, el muy idiota, se levantó gritando: «Bannard, ¿éste es Arizona Ames? ¡Ja! ¡Ja! Mira lo que hago con él…», y quiso sacar el revólver.
Fred se estremeció en su asiento, con los ojos cerrados y más pálido aún.