Arizona

Arizona

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Cappy, siguiéndole con los ojos, vio un objeto que se movía a lo largo de la orilla del estanque de la roca, dándole la vuelta a la peña. Cappy miró y todos sus sentidos, salvo la vista, cesaron de funcionar. El sol se reflejó en algo plateado. Descubrió a Rich Ames sacando un objeto pesado del río. Luego, vio a Playford aplastando los matorrales y saltando sobre las rocas. El corazón de Cappy dio un salto y luego se hundió por el declive de debajo del camino, pero como no podía bajar allí, se dirigió al sitio por donde Playford había saltado. Su prisa frenética le hizo tropezar y caer de cabeza. El contacto violento con las rocas, los arañazos de la maleza, no le causaron dolor ninguno. Se levantó y siguió corriendo por la áspera ribera, llegando a los sicómoros jadeante y tan fatigado que no pudo hablar.

Nesta Ames estaba sentada con la espalda apoyada contra el tronco de un árbol, despeinada y fláccida, mojada de la cintura para abajo. Playford, arrodillado a su lado, con la cara cenicienta, se retorcía las manos.

Tanner vio la espalda de Rich encorvada como bajo un peso tremendo, y no quiso mirarle la cara.

—Al ver al cura —decía Nesta—, he perdido el valor y no he podido consentir en la boda.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker