Bajo el cielo del oeste
Bajo el cielo del oeste —¡El rodeo! ¡ExplÃquemelo todo…, quiero saberlo…, quiero saberlo! —exclamó—. DÃgame lo que significa, por qué se hace, y luego lléveme adonde están.
—Es todo un espectáculo, señorita Hammond. La llevaré a verlo gustosa, aunque no creo que quiera acercarme demasiado. Poca gente del Este, que come —trozos escogidos de buey o de vaca, tiene una idea, ni siquiera remota, de lo que es la pampa y de la lucha que hay que sostener para conservar el ganado ni de la dura vida del cowboy. Esto le abrirá los ojos, señorita Hammond. Me alegro de que quiera conocerlo. De no haber sido por las malas artes de los rancheros rivales, su hermano habrÃa tenido gran éxito en este negocio. Y a pesar de ellos, lo tendrá aún.
—Asà lo espero —replicó Magdalena—. Mas dÃgame cuanto sepa del rodeo.