Bajo el cielo del oeste
Bajo el cielo del oeste —Bien, bien. Escucha, Al, tu hermana le ha cobrado afición al rodeo, y los muchachos lo han notado. ¿Ves a ese simple de Ambrosio haciendo piruetas? Seguramente lucirá todo su repertorio. Se cree un Don Juan.
Los dos hombres y Florencia aprovecharon la coyuntura para bromear un poco a costa de Magdalena, llamando su atención sobre las al parecer innecesarias proezas hÃpicas realizadas en sus proximidades. Los cowboys manifestaron su interés en forma de ojeadas de soslayo mientras retiraban un lazo o iban de acá para allá. Mas el cuadro era demasiado serio para distraer a Magdalena. No sentÃa deseos de hablar. Montada en su caballo, observaba.