Bajo el cielo del oeste
Bajo el cielo del oeste Aquella mañana Magdalena manifestó su deseo de visitar el barrio mejicano enclavado en la falda de los cerros. Florencia protestó alegando que no era lugar a propósito para Magdalena. Pero ésta insistió, y bastáronle unas pocas palabras y una insinuante sonrisa para convencerla.