Bajo el cielo del oeste
Bajo el cielo del oeste —Bill, eres un adivino. Gene ha cruzado la divisoria. EnvÃa el caballo por conducto de alguien, cuyo nombre no menciona, y quiere que pase a poder de mi hermana, si lo acepta.
—¿Dice algo de Danny Mains? —preguntó el ranchero.
—Ni una palabra.
—Malo. Si alguien habÃa que pudiera saber de Danny, era Gene. Pero es más callado que un muerto. De modo que en Méjico… ¿eh? ¿Irá Danny con él?… En fin, dos de los mejores cowboys que he conocido van camino del infierno. Lo siento de veras.
Doblegando la cabeza y mascullando entre dientes, entró en la vivienda. Alfredo pasó las bridas por el cuello del animal, y acercándose a Magdalena se las colgó del brazo, entregándole a la vez la carta.