Bajo el cielo del oeste

Bajo el cielo del oeste

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Señorita Majestad, se me ensancha el corazón tan sólo de pensarlo. Cuando me instalé aquí, soñé una multitud de cosas. ¿Qué, qué haría si tuviese un capital ilimitado? Escuche. Les compraría las tierras a don Carlos y a los pelones. Emplearía en las mías cuantos vaqueros de verdad hay en la comarca, haciéndoles prosperar como prosperaría yo. Adquiriría todos los caballos que hubiera en la pampa, dignos de adquirirse. Cercaría veinte mil acres del mejor pasturaje. Buscaría agua en el valle y conduciría aquí la de las montañas. Rebalsaría el barranco; una represa de una milla de largo, de cerro a cerro, me daría un enorme lago, y, siendo compatible el negocio con el ornato, plantaría árboles a su alrededor. Llenaría ese lago de peces. Sembraría el mayor campo de alfalfa del Sudoeste. Y plantaría frutales y un huerto. No dejaría piedra sobre piedra de los antiguos corrales y graneros y alojamientos, edificando otros nuevos. Convertiría este rancho en una vivienda moderna, cómoda y agradable, rodeándola de césped y de flores y de pinos que traería de las montañas. Cuando hubiera hecho todo eso me repantigaría en mi sillón, con la pipa en la boca, contemplando el ganado que bajaría a abrevarse, antes de esparcirse por el valle, y a los cowboys galopando luego de terminada la diaria faena, para congregarse en su alojamiento a esperar, cantando, la hora de acostarse. Y ese sol que está ahora a la puesta no alumbraría con sus postreros rayos a hombre más feliz que Bill Stillwell, el «último de los ganaderos».


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker