Bajo el cielo del oeste
Bajo el cielo del oeste Cinco meses bastaron para que Stillwell viese realizados, no tan sólo aquellos planes suyos que antaño juzgara sueños descabellados, sino también las reformas, edificaciones y mejoras que, como a influjo de un mágico conjuro transformaron el aspecto del rancho. Magdalena, Florencia y Alfredo discutieron largo y tendido la cuestión del nombre que debía dársele, acabando por aceptar el propuesto por Magdalena, si bien aquél fue el único caso de su vida en que la joven no pudo ver cumplidos sus deseos. Los cowboys bautizaron la hacienda «Rancho de Su Majestad». Stillwell anunció que la denominación otorgada por los cowboys era generalmente acertada y desde luego tan inalterable y perpetua como los cerros; Florencia se pasó al enemigo; y Alfredo, mofándose de su hermana, declaró que los cowboys la habían elegido «Reina de la pampa», y que no había más que hablar. Así, pues, adoptóse el nombre de «Rancho de Su Majestad».