Bajo el cielo del oeste
Bajo el cielo del oeste La dirección de los múltiples detalles de los negocios del rancho de «Su Majestad» y su ordenado registro no era ni con mucho tarea liviana. Magdalena halló de inestimable utilidad el curso de educación comercial en que antaño su padre había insistido. Ello le permitió asimilar y clasificar los detalles prácticos de la cría de ganado escuetamente enunciados por Stillwell. Fraccionó su enorme haberío en diferentes manadas, y cuando alguna de ellas salía a los abertales quedaba sometida a una estrecha vigilancia. Las vacadas pasaban parte del tiempo en los cercados, al cuidado de una nutrida fuerza de cowboys encargada de su alimentación y manejo. Tenía tres batidores-cowboys cuya única misión era recorrer las pampas en busca de reses extraviadas, enfermas o inútiles, así como de crías sin madre, y traerlas a la hacienda para su tratamiento adecuado.