Bajo el cielo del oeste

Bajo el cielo del oeste

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Si trae aquí caras bonitas, no espere usted otra cosa. Esa francesita de ojos negros y blanca piel, con sus remilgos, sus sonrisas y sus ademanes, traía de cabeza a los cowboys. La que venga será peor.

—¡Válgame Dios! —suspiró Magdalena.

—Y en cuanto a impresionar a Ambrosio…, tal vez podré decirle una manera. Atícele de lo lindo, anunciándole su propósito de ponerle en la calle. No solamente impresionará a Ambrosio, sino a todos los demás.

—Muy bien, Stillwell. Tráigame a Ambrosio y dígale a Christine que me espere en mis habitaciones.

A presencia de Magdalena compareció un campechano y apuesto cowboy. La excitación había hecho desaparecer su habitual cortedad y torpeza. A todas luces sentíase feliz. Miró a Magdalena cara a cara, con un aire que parecía esperar de labios de ella una felicitación, y en realidad Magdalena hubo de reprimirse para no expresarla. Contúvose, aunque abrigando un cierto temor de fracasar. Con Ambrosio había entrado en la estancia algo cálido y grato como una fragancia.

—Ambrosio, ¿qué ha hecho usted? —preguntó.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker