Bajo el cielo del oeste
Bajo el cielo del oeste Fue necesario a Magdalena contener su hilaridad e informar al perplejo ganadero de que habiendo recibido del Este una amasadora mecánica y visto que las mujeres de su establecimiento habían rehuído, atemorizadas, todo contacto con ella, decidió manejarla por sí misma. La operación resultó tan sencilla, tan económica de tiempo, harina y energía, tan superior en aseo al antiguo sistema de amasar con las manos, y sobre todo rindió una calidad de pan tan superior, que Magdalena se declaró satisfecha. Inmediatamente encargó varias amasadoras más. Cierto día acertó a tropezar con Nels mientras amasaba galleta en su palangana, y con cuanta delicadeza y consideración le fue posible, le había hablado de su nuevo método. Al parecer, Nels gozaba de gran reputación como panadero y estaba ufano de ella. Además, se mostraba profundamente escéptico acerca de los resultados que podían obtenerse con un trasto lleno de engranajes y manubrios. Sin embargo, accedió a que le mostraran el artilugio y a probar el pan con él confeccionado. A este fin había ido con Magdalena al rancho, donde después de la demostración pasóse con armas y bagajes al enemigo. Stillwell soltó una estruendosa carcajada.