Bajo el cielo del oeste
Bajo el cielo del oeste —SÃ, si lo que quiere usted es verles enzarzarse como perros y gatos —contestó Stillwell—. Lo que le toca hacer ahora, señorita Magdalena, es cogerles uno a uno, y hacerle creer a cada hijo de vecino que disfruta usted más enseñándole a él que al que le precedió… Asà tal vez sea posible proseguir con la crÃa de ganado.