Bajo el cielo del oeste
Bajo el cielo del oeste Magdalena experimentó contra el brutal cowboy un resentimiento tan grande como grande era su compasión por el leal Stillwell, y cuando éste renunció a su propósito, tomó ella cartas en el asunto. La persistente fe del ganadero; sus patéticas excusas ante lo que debió ser la violencia de Stewart, tal vez su vileza, actuaron poderosamente sobre ella, mostrándole una nueva perspectiva de la humana condición. Respetaba una fe que permanecía inquebrantable y extrañamente pensó que Stewart debía ser de algún modo digno de aquella confianza o no la habría podido inspirar nunca. Magdalena descubrió que necesitaba creer que en el fondo del más depravado y abyecto miserable del mundo había un destello de bondad; ansiaba tener la misma fe en la naturaleza humana que Stillwell tenía en Stewart.
Envió a Nels, montado en su caballo, y llevando a Majesty de la brida a Rodeo en busca de Stewart. Nels tenía órdenes de traerle al rancho. A su debido tiempo, regresó con el ruano sin jinete.