Bajo el cielo del oeste
Bajo el cielo del oeste Stewart se excusaba ante ella por no haber dado muerte a un hombre que había osado poner sus audaces manos sobre su persona. Sentíase avergonzado y torturábale la idea de que ella no comprendiera la razón de que no hubiese matado a tal sujeto. El acento de su voz evidenciaba el desprecio que sentía por sí mismo al no haber sido capaz de libertarla y vengarla a su vez.
—Stewart, lo comprendo perfectamente. En esta ocasión ha sido usted mi clase de cowboy, y se lo agradezco.