Bajo el cielo del oeste

Bajo el cielo del oeste

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Supongamos que estuviese borracho. Supongamos que hubiera hallado… una muchacha cualquiera. Supongamos que en realidad la hubiese obligado a casarse conmigo. ¿Cree usted que habría renunciado a la bebida, que me hubiera portado bien con ella?

—Stewart, a serle franca, no sé qué pensar de usted —replicó Magdalena.

Siguió un corto silencio. Magdalena vio los postreros rayos del sol poniente iluminar un lejano risco. Stewart embridó de nuevo al caballo y arregló la silla.

—Desgaritaba. Respecto a don Carlos le diré francamente, no lo que piensan Nels y Steele, sino lo que pienso yo. El mejicano proyectaba apoderarse de usted para sus particulares designios, como si se hubiese tratado de la hija de algún peón esclavizado de Sonora. Acaso sus propósitos eran aún más innobles que lo que mi amigo el rebelde me dijo. Acaso abrigaba la esperanza de que salieran en su persecución las tropas americanas. Los rebeldes están haciendo cuanto pueden por soliviantar a América, y verían con gusto que interviniera. Fuese como fuese, don Carlos abriga perversas intenciones y las ha abrigado desde que la vio a usted por primera vez. Eso es todo.

—Stewart, nos ha prestado usted a mí y a los míos un servicio que jamás podremos pagarle.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker