Bajo el cielo del oeste
Bajo el cielo del oeste —¡Ya lo creo! —contestó riendo su hermana—. Stillwell se cuidará de hacértelo saber en cuanto te coja por su cuenta para charlar un rato.
Tuyo que explicar quién era Stillwell y su opinión acerca de Stewart, y, puesto que hablaba de ellos, añadió algunos detalles complementarios de la fama de este último.
—¡«El Capitán»! ¡Qué interesante! —musitó Elena ¿Cómo es de tipo?
—Soberbio.
Florencia le tendió los gemelos, invitándole a mirar.
—¡Oh, mil gracias! —dijo—. ¡Ya! ¡Ya le veo! En efecto, es soberbio. ¡Qué caballo más estupendo! ¡Parecen tallados en la roca viva!
—Déjame mirar a mà —dijo ávidamente Dorotea Coombs.
Elena pasó sus gemelos.
—Puedes mirar, Dot, pero nada más. Es mÃo. Yo le vi antes.