Bajo el cielo del oeste
Bajo el cielo del oeste —Sin contar cabalgadas, ascensiones y golf, que son precisos para entrenaros en las excursiones a Arizona, quiero que veáis el desierto y el Cañón de Aravaipa. Tendremos que ir a caballo, porteándonos nuestro equipo. Si aluno de vosotros sobrevive a estas jornadas y quiere más, le llevaremos a las montañas. AgradecerÃa infinito que cada uno de los presentes me dijera su particular inclinación.
—Yo te diré las de todos —replicó prontamente Elena—. Dot será aquà la misma que en el Este. Anhela bajar púdicamente los ojos contemplando su mano —que, entre paréntesis, estará aprisionada por otra recia y hombruna— y escuchar de labios del propietario de ésta poéticos discursos con sus pupilas por tema. Si los cowboys no hacen asà el amor, la visita de Dot será un fracaso. En cuanto a Elsie Beck su único afán es vengarse de nosotros por haberla arrastrado a estos andurriales. Pide a la Providencia que nos acaezca algo horrible. No sé lo que Edita puede tener en la mollera, pero desde luego garantizo que no es nada divertido. Bobby se contentará con estar cerca de Elsie; Boyd querrá lo que ha querido siempre… la única cosa que no pueda alcanzar. Castleton tiene el horripilante y sanguinario propósito de matar «algo».
—Declaro ante todos que además quiero acampar al raso y montar a caballo —protestó Castleton.