Bajo el cielo del oeste
Bajo el cielo del oeste Magdalena no veía jamás grupo alguno de sus cowboys sin buscar entre ellos casi inconscientemente a Stewart. Aquella tarde, como de costumbre, no estaba presente. Esta vez, sin embargo, causóle a Magdalena una cierta contrariedad y enojo. Realmente, había sido poco atento con sus huéspedes, y él era a quien, de entre todos los cowboys, más interés tenían en conocer. Elena, en particular, le había pedido que asistiese al match. Pero Stewart estaba con la manada. Magdalena pensó en su fidelidad, avergonzándose del momentáneo relapso[17] en su antiguo hábito imperativo de anhelar cosas sin atender a razones.