Bajo el cielo del oeste
Bajo el cielo del oeste —Señorita Elena, Nels es un ejemplo vivo de la duplicidad humana. ¡No se deje usted engañar por su voz! Es tan de cuidado como una serpiente de cascabel.
Monty y Link llegaban a la sazón al punto de partida, y Stillwell salió a su encuentro. Los demás cowboys se abalanzaron, rodeando al terceto. Magdalena oyó la voz de Stillwell, quien al parecer explicaba que, durante la partida, su equipo disfrutarÃa de la ventaja de algunos consejos técnicos. Súbitamente, del centro del grupo salió una especie de rugido airado que se extinguió con no menos prontitud. Luego siguieron excitadas voces y después apareció Monty, desasiéndose de quienes pretendÃan retenerle, y avanzando a grandes zancadas hacia ella.
Jamás se habÃa visto a Monty Price dirigir la palabra a mujer alguna, salvo que le interpelasen directamente, y aun asà sus respuestas eran hoscas y su azoramiento extremo. En aquella solemne ocasión, empero, pareció que se proponÃa protestar o apelar ante Magdalena, porque su emoción era manifiesta. Magdalena conocÃa muy poco a Monty. Le tenÃa un cierto respeto por no decir temor, y consideró indispensable recordar que de entre todos los turbulentos muchachos de su rancho, era éste a quien más debÃa tratarse como a un niño grande.