Bajo el cielo del oeste
Bajo el cielo del oeste —Perdóneme si la he sobresaltado, señorita Hammond —replicó—, pero el tiempo apremia. En terrenos del rancho, probablemente en alguna cabaña abandonada, se oculta una cuadrilla de bandidos. Han detenido y saqueado un tren en Agua Prieta. Pat Hawe va al frente de la fuerza pública que les persigue y, como usted sabe, Pat no nos profesa ninguna simpatÃa. Mucho temo que resultara tan desagradable para usted y sus huéspedes el encontrarse con la fuerza pública como con los bandidos.
—Estoy de acuerdo —dijo Magdalena, considerablemente aliviada—. Regresaremos a la alquerÃa en seguida.
De momento no medió entre ambos ninguna palabra más, y por su parte los invitados guardaron también silencio. Acaso la actitud de Stewart y su apariencia desmentÃan la calma de sus palabras. Sus penetrantes ojos escudriñaban los confines de la meseta y sus facciones parecÃan, por lo recias y lo adustas, esculpidas en bronce.
Monty y Nick llegaron al galope, aballando varios caballos por las bridas. Nels les seguÃa con Majesty que se encabritaba. Magdalena observó que los demás cowboys habÃan desaparecido.