Bajo el cielo del oeste

Bajo el cielo del oeste

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Lo que proyecto hacer es en legítima defensa. ¿No he intentado demostrarle a usted que atravesamos un período de turbulencia en este sector de la divisoria? ¿Tendré que repetirle que don Carlos es uña y carne con los revolucionarios? Los rebeldes no saben ya qué hacer para involucrar en el conflicto a los Estados Unidos. Usted es figura prominente. Don Carlos se apoderaría de usted. Una vez en sus manos ¡poco le costaría salvar la frontera! Y ¿qué ocurriría? ¿A dónde repercutiría su acción? Entre las tropas que custodian la frontera. En Nueva York. En Washington. ¡Sería exactamente lo que los rebeldes están deseando…, la intervención de América! En otras palabras… ¡la guerra!

—¡Oh! ¡Usted exagera! —gritó Magdalena.

—Tal vez. Mas empiezo a ver claro el juego de don Carlos, y… señorita Hammond…, yo… Para mí es terrible pensar lo que sufriría usted si consiguiese llevársela allende la divisoria. Sé lo que son esas gentes… He vivido entre ellos, entre los peones… los esclavos.

—Stewart…, no deje usted que don Carlos se apodere de mí —replicó Magdalena, con encantadora sinceridad.

Le vio estremecerse, vio el convulsivo movimiento de su garganta que deglutía con dificultad, levó una férrea determinación en su semblante.

—No. Por eso quiero acabar con él.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker