Bajo el cielo del oeste
Bajo el cielo del oeste Más tarde Stewart les llevó a una especie de desfiladero en un extremo del parque, subiendo por una empinada pendiente que iba sorteando los riscos, hasta llegar a un herboso promontorio que daba al Oeste…, vasta extensión de rojiza tierra cubierta de lomas, hendeduras y oteros, extendiéndose, al parecer, hasta los confines del mundo. Castleton dijo que era una vista «muy bonita»; Dorotea exteriorizó su lánguido y habitual entusiasmo; Elena se mostró extasiada de placer y de admiración; la señora Beck apeló a Bobby, tanteando su opinión antes de declarar la suya; y Edita Wayne, como Magdalena y Florencia, permaneció en silencio, Boyd murmuró una cortés loanza; era el tipo de hombre que regula su entusiasmo por las cosas por el de los demás.
Magdalena contempló la lenta transformación del mutable Oeste, con su calina de polvo del desierto que oscurecÃa las montañas y las nubes y el sol. Estuvo contemplándolo hasta que se fatigaron sus pupilas, y su cerebro perdió la noción de lo que estaba contemplando. Cuando sus ojos se posaron en la talluda figura de Stewart, inmóvil en el cantil, su mente recobró su actividad. Como siempre, Stewart estaba algo apartado de los demás, y en este momento mostrábase distanciado y abstraÃdo. Era una figura sombrÃa y recia, en armonÃa perfecta con el selvático promontorio.