Bajo el cielo del oeste
Bajo el cielo del oeste Por otra parte una percepción más aguda, que suscitaba su creciente interés por Stewart, hÃzole descubrir algo más acerca del cowboy. Éste no era feliz: con frecuencia por la noche se pasaba largas horas paseándose arriba y abajo por la arboleda. Cuando Nels, Nick y Monty estaban en el campo, se ausentaba a menudo sin razón aparente. Su vigilancia de los porteles y senderos era continua, como si esperase ver comparecer por ellos a algún inoportuno visitante.
Era el único, entre todos los cowboys, que no tomaba parte en la conversación y en las bromas de costumbre en torno a la hoguera del campamento. Se le veÃa ensimismado, abstraÃdo, con los ojos siempre clavados en la lejanÃa. Causaba a Magdalena una extraña sensación tanto desvelo; y, recordando a don Carlos, se imaginaba que tanto ella como el resto de la partida le preocupaban hondamente.